jueves, 30 de octubre de 2014

Si crees que eres tan pequeño que tus actos son insignificantes, intenta dormir con un mosquito en tu cuarto.

Hoy, después de un desafortunado desliz con el destino, (un hielo en la cabeza) nada más y nada menos, me he podido dar cuenta de la mala idea que puede tener una persona en sí y en sus actos.
Andando por la calle encontróme con un homeless y sintióme muy mal por él, no pude más que volver por donde había venido y comprarle un trozo de pizza caliente.
Sintióme el hombre más feliz cuando lo tomó con sus oscuras manos, manchadas por la suciedad de la calle, donde el sitio olía a cerrado y oscuro aun cuando estaba a la luz.
Despertóse y alegróme por su despertar, ya que significaba que tan sólo estaba a un paso de aceptar mi presente.
Dióle la mano y preguntóle como se llamaba, díjome que Jose y yo Sergio, sintióme el hombre más feliz del planeta tierra por sólo un momento viéndolo comer y volví a mi pequeña e insignificante vida.


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